Testimonios…

Se diría que las viejas fórmulas de la mitología se transforman, en el lenguaje de Alberto Cavazos, en una “mitografía” esclarecedora, y que bajo la sutileza humorística, el tinte levemente irónico, la agilidad del grafismo y la cálida sensualidad del color, se está dirimiendo un asunto profundamente serio; lo trascendental casi siempre aparece cuando el hombre, por fin, cuenta sus sueños, todos sus sueños.
Felicidad Sánchez-Pacheco: “Crónica, mito y aventura en torno al eros secular” Madrid, España, 1984

Las mujeres de Cavazos están desnudas. Absolutamente desnudas; tanto, que hasta el rostro está ausente de facciones. No hay vara mágica, ni peineta, ni gesto expresivo en el rostro, ni símbolo de amor o de muerte. Son siluetas. Cada cual puede rellenarlas con la imagen que le sugieren, o con varias imágenes sucesivas o yuxtapuestas. Porque estas mujeres siluetas, al no concretarse en símbolo, lo son de todos los que hay alrededor de la mujer y la india: el amor, la muerte, la suerte, la tragedia, el drama y la magia. Estas mujeres de Cavazos son, en la austeridad de su desnudez, ricas en expresión simbólica porque no pretenden ser un símbolo.
Pedro Beltrán: “La tauromagia de Cavazos”. Madrid, España, 1984

En sus representaciones humanas, Cavazos cuida que la idea plástica predomine sobre los detalles en las realidades figuradas. Por ejemplo, el contorno en las cabezas de sus mujeres, las hacen parecer como si fueran figuras de otras especies (jarros, ritmos espectaculares) diferentes a los del realismo convencional.
Diario de León, España

El pincel de Cavazos se mueve aparentemente por impulsos, pero es la fuerza de la intuición lo que lo imanta. En todo caso, es una mano que piensa mientras crea, adherida al sentimiento, sintiendo el pensamiento y pensando el sentimiento. Uno y otro, es decir, la criatura artística que se produce la expresa al conectar con las zonas profundas de los espectadores de sus obras. El color y la línea son los instrumentos; el espacio, la atmósfera que los envuelve.
Fernando Ponce, Madrid, 1985

Su obra es en definitiva una lucha constante entre la realidad y la fantasía, lo soñado y lo vivido; lo interior y lo exterior; para acabar en un pacto equilibrado de fuerzas en el que el trazo, el color y la composición están en plena armonía.
Fernando Álvarez de Yraola, Madrid, 1984

En Cavazos, el tiempo se detiene y da paso al color. Primero el negro en el blanco. Después el color brota. Los trazos nos excitan. Los semblantes y cuerpos surgen lentamente del lienzo e invitan a penetrar al laberinto del color. Alegría, magia. Y penetramos.
Jobe Trinente, Correio Braziliense, Brasilia, Brasil

El estilo de Cavazos nos hace recordar algunas obras de Picasso, donde los trazos fuertes se utilizan demasiado, o solo un poco. Además, estamos de acuerdo que ‘todo procede de algo’, y que el Neo-clasicismo de Cavazos es insinuante por su elegancia y su simplicidad.
Margarita Nelken, Excélsior

El arte de Alberto Cavazos es como un río que nace en las fuentes más puras del arte universal y desemboca en Cavazos. La vida entera de este artista más imaginación, sensibilidad, delicadeza, cultura y fantasía son los ingredientes con que produce su obra. El resultado está a la vista para deleite espiritual del espectador y justificación propia.
Alfredo Gracia Vicente

Lo arabesco de los dibujos y grabados de Cavazos invitan y excitan a ver, y ver, y ver sin agotamiento. Y es aquí donde permanece su genio artístico, en la magnífica calidad de sus obras, por muy pequeñas que sean.
Carlos Ortiz Gil, Periódico El Norte